Las prostitutas maduras malviven relegadas en el centro de Madrid

Cinthya, cincuentona, sigue haciendo la calle aunque no puede competir con las chicas del Este de Europa

«Ven guapo, que te lo vas a pasar muy bien… 20 euros un completo

Con unos cuantos kilos de más, varias prendas de ropa de menos y maquillaje para pintar la pared de un salón, Cinthya apenas consigue clientes.

No cesa de piropear a todos los hombres que pasan a su lado sin parar de moverse atenazada de frío cambiando el peso de un pie al otro.

A pesar de su exagerado pelo naranja teñido y su voz dicharachera, ninguno levanta la vista del suelo apenas un instante para hundirla de nuevo en los adoquines de la acera.

«Me cuesta menos acostarme con un hombre que fregar la mierda de otros. Pero con esos bellezones casi adolescentes de ahí, poco rascamos…»

Se refiere a las chicas de Europa del Este de la calle Montera. Cinthya trabaja al otro lado de la Gran Vía, a unos 600 metros, en la esquina de la calle de la Cruz con la de Barcelona.

Es sudamericana, de 55 años, escasa altura a pesar de los tacones, lorzas en la cintura que exhibe sin pudor y una alegría que los muchos años ejerciendo la calle ha ido haciendo cada vez menos contagiosa.

«Ay, hija. Claro que se nota la crisis. Vienen pocos y los que vienen están muy acabados. Tengo un par de clientes fijos, ambos viudos. Pero hasta esos vienen ya menos.»

En Montera, un veinteañero que asegura que frecuenta la zona, lo deja claro:

«Las chicas del Este son más caras, pero hacen muchas más cosas y mucho mejor. A mi las viejas del centro no me ponen nada. ¡Podrían ser mi abuela!»

Está anocheciendo en el centro de Madrid y Cinthya acaba de conseguir su primer cliente del día.

«Ven guapo, que te lo vas a pasar muy bien…», le susurra al octogenario mientras le coge del brazo subiendo las escaleras de la pensión.

¿Debería legalizarse la prostitución?

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.